Sigue siempre adelante - Pablo Félix Jiménez
¡Sigue siempre adelante! Mi, primo, hermano, Walter estaba rezagado. Yo tenía unos diez y mi amigo más de veinticinco años. Trabajaba, y en muchas oportunidades en su tiempo libre íbamos a jugar. Siempre caminando por veredas al mismo lugar. Una casona que luego se convertiría en una sala clandestina de juegos electrónicos, por así decirlo, porque a veces se prohibió que funcionarán para menores. Pero entonces había juegos eléctricos, estos no habían despertado la alarma general, pues no tenían la virtualización que tienen ahora los electrónicos o cibernéticos... Dije que Walter estaba rezagado. Sospecho que sus años le permitían perder y los míos solo me concentraban en ganar. Recuerdo que con el control en mano dirigía un auto color rojo ocaso y él un azul eléctrico. Como un rayo se desplazan ambos autos, rememoro, por las distintas encrucijadas que presentaba aquel sinuoso, escarpado, y declinado por parte camino envolvente. Las chispas de los electrodos sobre las delgas...