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Sigue siempre adelante - Pablo Félix Jiménez

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  ¡Sigue siempre adelante! Mi, primo, hermano, Walter estaba rezagado. Yo tenía unos diez y mi amigo más de veinticinco años.  Trabajaba, y en muchas oportunidades en su tiempo libre íbamos a jugar. Siempre caminando por veredas al mismo lugar. Una casona que luego se convertiría en una sala clandestina de juegos electrónicos, por así decirlo, porque a veces se prohibió que funcionarán para menores. Pero entonces había juegos eléctricos, estos no habían despertado la alarma general, pues no tenían la virtualización que tienen ahora los electrónicos o cibernéticos... Dije que Walter estaba rezagado. Sospecho que sus años le permitían perder y los míos solo me concentraban en ganar. Recuerdo que con el control en mano dirigía un auto color rojo ocaso y él un azul eléctrico. Como un rayo se desplazan ambos autos, rememoro, por las distintas encrucijadas que presentaba aquel sinuoso, escarpado, y declinado por parte camino envolvente. Las chispas de los electrodos sobre las delgas...

Todos saben, Pablo Félix Jiménez

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  Todos saben. © Pablo Félix Jiménez, 2020, Catamarca Argentina. El cortejo partió sin levantar polvareda. Una barahúnda de  perros se arrimó al ver tanta gente. La lluvia tenue empezaba a caer. Samuel Reyna el hombre más poderoso del pueblo era llevado al cementerio. Un cuchillo de cuatrero había revuelto sus tripas. Cuando yo tenía unos veinte años, en el pueblo había dos hombres poderosos. Por aquel tiempo aún no se leían revistas de historietas sobre superhéroes que salían a salvar a la gente común de la prepotencia del villano. Me encontraba solo bajo el amparo del poderoso Uriarte, y a cambio cuidaba de sus cabras. Era tan impetuoso entonces, que caí en la red de celos que doña Carmen tejía para hacer enfurecer a Uriarte. Una tarde nos encontró bajo una parra donde terminaba el viñedo. Nos estábamos riendo de algo, sin una buena excusa, cuando nos sorprendió. Uriarte no había visto nada, pero a la noche en la taberna de Rufino, me esperaba. Me hizo saber que me la tenía ...

Carnaval endiablado, Pablo Félix Jiménez

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  Carnaval endiablado. ©Pablo Félix Jiménez, 2019, Catamarca, Argentina.      Hace siete días o más caí muerto entre jarillales cerca de Trampasacha. Pájaros negros empiezan a girar en círculos. Creo que en cualquier momento me darán el toque final. Y ya no me encontrarán.      —Es como si lo hubiera tragado la tierra —Dirán…      Yo me reía. Ahora me río de buena gana de aquellos que dicen, sin haber perdido el pellejo, es como dormir. ¡Estupideces! Es como no poder pegar los ojos noches enteras con sus malditos días. Y peor, estos oídos que tengo todavía me ponen, los pocos nervios que me quedan, en punta, cuando escucho las hormigas caminar cerca, las moscas, y sus larvas.      De ser otra la situación, esperaría la mano piadosa de algún errante que se dignara al encontrarme, taparme de una santa vez los párpados aunque más no sea. Pero. Caí de espalda, quede de una manera ridícula y me da vergüenza el solo pensar que m...

José Barros, Pablo Félix Jiménez, poesía

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 "José Barros" es una poesía que compuse para homenajear al compositor Colombiano José Barros. Para la clausura de la 1era "Feria virtual del libro Colombia" el 13/12/2020.  https://www.facebook.com/107557470907886/posts/257170022613296/?app=fbl José Barros © Pablo Félix Jiménez 2020, Catamarca, Argentina. Todavía te recuerdan, por las aguas de Colombia. Como un maderamen, encallado en la arena. El agua trae a la playa, pescadores trajinados. Y tu costeño recuerdo, alegra, su trajín diario. Porque navegaste río arriba, con los remos de palabras. A mares del olvido ibas bajando estrellas por nostalgia. Baila la moza una cumbia Con su mozo pescador. La misma rima que antaño, componías al amor. Tu apego por la dicha, muerde aún el anzuelo. Alimentando de sueños, los de Ale y su mozuelo. Porque navegaste río arriba, con los remos de palabras. A mares del olvido ibas, bajando estrellas por nostalgia. La luna da otra vuelta, ¡ay! Los amantes, el tiempo. Sufre la cumbia no...

El recuerdo de José, Pablo Félix Jiménez, poesía

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"El recuerdo de José" es una poesía que compuse para homenajear al compositor Colombiano José Barros. La he declamado en "Feria virtual del libro Colombia" el 05/12/2020. https://www.facebook.com/107557470907886/posts/257274289269536/?app=fbl   El recuerdo de José © Pablo Félix Jiménez 2020, Catamarca, Argentina. Un fuerte viento agita la playa, sale la piragua de la arena. Las olas plateadas son estrellas, y estrellas los ojos de la suerte. Hay una tempestad en Magdalena, tiembla la memoria bajo la luna. Con cada pedacito de nostalgia, cobran ritmo, los remos de la historia. No querías olvidar ninguna escena, ni tampoco tu porción de playa, recordando los nombres en la arena. La tormenta de los años vuelve, trayendo en las olas del recuerdo, Tu nombre, regando al Magdalena. Nota : para el mismo evento compuse otra poesía que por falta de tiempo no declamé. Se llama: José Barros. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas...

Lejana, Pablo Félix Jiménez, poesía

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 Lejana. © Pablo Félix Jiménez, 2020 Ay. Qué cálida esta luna, con su calostro de plata. Alimentando al mundo todo, con sueños nocturnos escarlatas. Mientras tanto solitario viajo, más allá del alba oscura, donde se pierden las estrellas, donde maduran las preguntas. He llegado hasta el frio silencio, donde muere el vacío ignoto, donde por estrellas las palabras, forman versos mitológicos. He escrutado al cielo de la luna. He sentido el frío silicio del vacío. Y mil veces más me he preguntado, de dónde sale su calidez nocturna. Si imbuido en las más tristes quimeras, sólo encontré desolación de trincheras, cómo barricadas de mundos en la nada, soledades de vacíos que giran y giran. En compás, en compás de caravanas de sueños. Envueltas en la redondez de los mundos. Han rodado mis penas, tus penas, bajo el lento, lento titilar de las estrellas. Porque mi amor ha cruzado al infinito, buscando sin consuelo el complemento. Porque morir, morir quisiera, ahora mismo. Por estar otra vez, ...

Acechanza, Pablo Félix Jiménez

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  Acechanza.  © Pablo Félix Jiménez 2019 «En el corazón del bosque el zorro guarece su figura entre zarzas 1 y chaguares 2 espinosos».  Es el agorero 3 crepúsculo 4 sangre de un mundo que parecía calmo días atrás. Un lobo resigna un aullido y se repliega en silencio.  ¿Dónde se guarecerá el hombre? Ahora todos los animales huyen a los pocos bosques que quedan.  ¿Dónde se guarecerá el hombre? Ahora mismo todos los habitantes del mar migran como cardumen viscosos a las profundidades de los océanos.  ¿Dónde se guarecerá el hombre ahora que los pájaros vuelan hacia el Oeste enloquecido?  ¡Ay del hombre!, el zorro tiene su bosque, los peces el océano, las aves el viento, la luna su cielo nocturno con sus sueños. Pero el hombre también es su propia presa, en los bosques, en las aguas, en los aires y en el cielo.  Es cierto que a veces mira a la luna y parece elevarse como ahora que esta llena. Hace instantes hacía poesía inclusive y ahora lee en voz al...