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Mostrando entradas de junio 28, 2020

Desvelo, Pablo Félix Jiménez

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Desvelo  © Pablo Félix Jiménez 2018. Quedó sola la luna,  Redonda, brillante, sobre un cielo incierto. Luna errante,  preñada de vida, taciturna… Quedó sola la luna,  redonda brillante sobre una nube gris. Luna errante,  preñada de ilusiones, esperas… Luna te acompaño,  será posible que nadie se percatara,  nadie levantó la vista, el sol se ha marchado,  y yo de pie al horizonte te sigo adormilado. Quedó sola la luna,  redonda la veo sobre un cielo negro. Luna errante,  qué pena te inquieta, obnubila… Quedó sola la luna,  redonda de gravedad sideral. Luna errante,  qué silencio y frío te condena… Luna quiero acompañarte,  será posible que nadie se percatara,  nadie levantó la vista, nadie fue a tu encuentro,  y yo de pie al horizonte te acompaño adormilado. Luna sola, me detienes. Luna redonda, me conmueves. Luna que lloras, me enloqueces. L...

Pálidas lunas, Pablo Félix Jiménez

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Pálidas lunas. © Pablo Félix Jiménez 2019. La luna pálida ilumina al patio. Una mesa familiar alberga tesoros. Un zorro espino entre la maleza,  mira hacia el patio plateado. Un mantel bordado a medio camino,  Un cesto con pasas de uvas, brillan ennegrecidas, un ovillo de lana blanca se enreda,  y una cartuchera ha quedado vacía. La casa está sola, nadie duerme.  Cada cosa quedó detenida.  La luna pálida ilumina al patio,  el zorro espino se va a las sombras. Una puerta se abre y se cierra,  el viento entra y sale a capricho.  Nadie ha regresado a la casa. Nadie ha sobrevivido...  A la alargada mano... Del tiempo… Foto de  Kaique Rocha  en  Pexels Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional .

Ausencia, Pablo Félix Jiménez

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Ausencia. © Pablo Félix Jiménez 2019 Y no volverás como antaño. No habrá aniversarios, ni bodas, ni acontecimiento alguno, ni uno solo.  Silencios que se cuelan, sigilosos, entre el que hacer diario. Y no volverás como siempre. No habrá esa alegría de vernos cara a cara, ni un encuentro, ni un abrazo, ni una sorpresa. Solo el silencio, de aguas estancadas, después de la tormenta. Ausencia, esa palabra vacía y llena, que da hambre y sed. Y, sin embargo, categórica, te mata. Ante ella he bajado los brazos, a veces rendido, sin fe. Y no volverás como antaño. ¡No! Sólo vendrá una, dos, más veces, ese vacío que se abre paso. Ausencia, esa palabra vacía, porque aunque quiero, no volverás algún día... Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional .