Acechanza, Pablo Félix Jiménez
Acechanza. © Pablo Félix Jiménez 2019 «En el corazón del bosque el zorro guarece su figura entre zarzas 1 y chaguares 2 espinosos». Es el agorero 3 crepúsculo 4 sangre de un mundo que parecía calmo días atrás. Un lobo resigna un aullido y se repliega en silencio. ¿Dónde se guarecerá el hombre? Ahora todos los animales huyen a los pocos bosques que quedan. ¿Dónde se guarecerá el hombre? Ahora mismo todos los habitantes del mar migran como cardumen viscosos a las profundidades de los océanos. ¿Dónde se guarecerá el hombre ahora que los pájaros vuelan hacia el Oeste enloquecido? ¡Ay del hombre!, el zorro tiene su bosque, los peces el océano, las aves el viento, la luna su cielo nocturno con sus sueños. Pero el hombre también es su propia presa, en los bosques, en las aguas, en los aires y en el cielo. Es cierto que a veces mira a la luna y parece elevarse como ahora que esta llena. Hace instantes hacía poesía inclusive y ahora lee en voz al...