Ensayo poético


Author: Jiménez Pablo Félix. 
Abstract: Poetic essay. 
Key words: poetry, essay.


Quisiera expresar modestamente algo acerca de la poesía. Suelo escribir sobre diversos temas y hoy me he levantado con esto entre mis dedos...
En el libro de «García Hilda Angélica», titulado «Aire de invocaciones», encuentro en algunas de sus poesías una estructura que se repite:
Presente, contexto, epílogo.
  • El drama del presente.
  • El contexto en recuerdos del «paraíso perdido».
  • El epílogo en presente que remite al inicio.
Intentaré algo así:

Para siempre...
Parte el alma, tu ausencia
Parte el alma, tu falta
nada, nada me ha quedado, nada...


Pensar que fuimos felices
pensar que jugábamos al amor
viejas tardes de sol, aquellas, aquellas.


Pensar que subimos la montaña
pensar que jugamos inconscientes
tardes de campo, montañas, ríos, aquellas, aquellas.


Pensar que tuvimos todo
pensar que jugamos al amor
tardes de amparo, de caricias, aquellas, aquellas...


Ni la foto tuya,
que descansa en mi mano
Ni el recuerdo fugas
que trato de retener con mis dos manos
pueden calmar el ardor de mis ojos
porque nada, nada, me ha quedado


en esta oración de las oraciones
de aves y aves que al nido regresan
a nidos tras nidos que ya fueron
en una perdida otoñal que miras desolada
alma...
Y parte, el alma...
Porque te fuiste sin remedio para siempre.


Se podría cambiar la estructura de este modo:
Presente, contexto futuro, epilogo.
Algo así:

Intervalo...
Que tristeza
pensar que seremos felices
pensar que avizoraremos a la luna
que mil caminos llevarán nuestro amor a su destino.


Que congoja
errar el camino
luna perdida
plateada sombra.


Y la lluvia que hoy moja tu rostro
y el temblor que hoy atraviesa tu cuerpo
y las nubes que hoy nubla tu razón
cesarán.


Tu rostro abrazará la alegría
cadencias de fuego acariciarán tu cuerpo
y verás que todo habrá sido allá a lo lejos
olvidarás y olvidaremos


mientras tanto
tristezas y esperanzas se mezclan
taciturnas, voraces, terribles,
porque amor
aún te espero...

En la tabla siguiente, podemos observar dos versiones, la primera columna en pasado y la segunda en futuro:
Para siempre...
Parte el alma, tu ausencia
Parte el alma, tu falta
nada, nada me ha quedado, nada...


Pensar que fuimos felices
pensar que jugábamos al amor
viejas tardes de sol, aquellas, aquellas.


Pensar que subimos la montaña
pensar que jugamos inconscientes
tardes de campo, montañas, ríos, aquellas, aquellas.


Pensar que tuvimos todo
pensar que jugamos al amor
tardes de amparo, de caricias, aquellas, aquellas...


Ni la foto tuya,
que descansa en mi mano
Ni el recuerdo fugaz
que trato de retener con mis dos manos
pueden calmar el ardor de mis ojos
porque nada, nada, me ha quedado


En esta oración de las oraciones
de aves y aves que al nido regresan
a nidos tras nidos que ya fueron
en una pérdida otoñal que miras desolada
alma...
Y parte, el alma...
Porque te fuiste sin remedio para siempre.

Para siempre...
Parte el alma, tu ausencia
Parte el alma, tu falta
nada, nada aun, nada...


Pensar que seremos felices
pensar que jugaremos al amor
viejas tardes de sol, aquellas, aquellas.


Pensar que subiremos la montaña
pensar que jugaremos inconscientes
tardes de campo, montañas, ríos, aquellas, aquellas.


Pensar que tendremos todo
pensar que jugaremos al amor
tardes de amparo, de caricias, aquellas, aquellas...


Ni la foto tuya, que descansará en mi mano
Ni la premonición fugas que trataré de retener con mis dos manos
podrán calmar el ardor de mis ojos
porque nada, nada, me quedará.


En esta oración de las oraciones
de aves y aves que al nido se arrojaran
a nidos tras nidos que en sus ramas no estarán
en una pérdida otoñal que miraras desolada
alma...
Y parte, parte el alma...
Porque te irás sin remedio algún día para siempre.



En estas, mis, así diseccionadas poesías, difícilmente encontremos el alma. Para que ocurra la magia, será necesario dar paso al reencuentro o demorar aquel día.
Hablando de alma en la poesía. En una de las poesías de García Hilda Angélica, el recuerdo lejano de su madre se cuela en su trajín diario. Y se entiende por qué también nosotros rememoramos aquellos momentos que no volverán. Algún día, mañana, querremos volver las páginas de la vida, y recordaremos impotentes con una mueca una sonrisa en nuestros labios, que alguna vez besaron, o amaron, o dijeron al corazón: Estaré contigo siempre. Llegado a este punto querremos hablar de cualquier otra jodida y endemoniada cosa del momento, aunque, para qué decirlo, llores por dentro...

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