Camarera, un expreso
Temprano a la mañana, fui a la cafetería de siempre, llevando conmigo un cuaderno de notas, para hacer un artículo sobre el “Expreso”, al que me habitué desde hace bastante tiempo. Al llegar a la entrada, el olor a café, era definitivamente tentador y embriagante. Entré, elegí una mesa, me senté y le hice señas a la camarera. —Buenos días, señor, ¿qué le sirvo? —Lo de siempre, ¡ah!, con facturas. —Un expreso con facturas. -Dijo para asegurarse. —Exacto. Se alejó y luego de un rato regresó con la bandeja y mientras ponía lo pedido sobre la mesa... —Que disfrute su desayuno, señor. —Muy amable, por cierto, que tenga un buen día, le dije. —Gracias. -me respondió y se dispuso a marcharse. —¡Espere! —le dije. -No se vaya todavía, quisiera preguntarle algo. —¿Sí? —contestó algo desorientada. —Me preguntaba si usted me podría dar unos consejos para obtener un buen expreso, como este. —Cómo no, a ver, primero tiene que moler los granos de café. Tiene que encontrar el punto justo. Como se lo...